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Antonio Manuel Infantes 2

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Antonio Manuel Infantes -B&WAprovechando la ocasión de la presentación de tu nuevo libro de poemas “Cuando suba la marea”, quiero ampliar la primera entrevista que te hice en su día por el interés de tener entre nosotros un escritor que ha suscitado el interés de muchos adeptos a la buena literatura, encuadrándose esta primera entrega en la ficción histórica cargada de una exuberante trama que no nos deja abandonar la lectura  al sentir la inquietud del desenlace de la misma.

Pregunta.- Aunque los poemas son casi siempre ideados para satisfacer un momento de inquietud poética con un tema elegido o surgido de entre la variada gama de ideas posibles, después de conocer los primeros de tu Poemario, pienso que son más que poemas en sí, “pensamientos” vivenciales de tu día a día y/o recuerdos de tu pasado. La dejación en casi la totalidad de muchos poemarios del recurso a la métrica, el ritmo y la rima, le imprimen quizá mucho más carácter personal interior anímico. ¿Qué piensas al respecto?

Respuesta.-  Ciertamente, se trata de pensamientos en voz alta de situaciones, en muchos casos, de lamento e incertidumbre; de espera, y de aceptación dolorosa ante la imposibilidad de retomar tiempos mejores. Están escritos en su mayoría en el mismo momento que causa el sufrimiento por situaciones irreversibles, de constatación del desamor. Las reflexiones son pocas como tales, y se circunscriben a los temas del existencialismo vital y el recuerdo, eso sí, desde el prisma de la persona a quien recordarán, en este caso, aquellos que lean las líneas impresas por este autor. Con una personalidad adolescente alejada de perfiles iconoclastas, en mi propia búsqueda de una identidad que no siguiese el curso habitual de la mayoría, la corriente, el “mainstream” del joven por definición, e intentando alejarme de los estereotipos que fijaban los estándares del momento, el hecho de escribir esos versos sin ningún tipo de esquema métrico, a veces a modo de canciones, con rima anárquica y ritmo desigual, no responde en sí a un intento de querer mostrarme diferente, aunque en última instancia muestre un aspecto de rebeldía, rabia y deseo de seguir mi propia senda que, más allá de lo que yo piense sobre ello, prefiero que entienda como propio, o no, el lector que se pueda sentir identificado con esos momentos que todos, probablemente, hemos de experimentar en nuestras vidas para que estas se curtan ante el inminente momento del paso de la adolescencia a la edad adulta.

P.- ¿Cuándo te hiciste escritor? ¿Qué sentiste para serlo?

R.- Entiendo que para poder definirme como escritor, narrador, o contador de historias, es imprescindible el momento en el que comparto mis manuscritos con los lectores. Empecé a escribir poemas y, lo más importante, a guardarlos, a finales de la década de 1990. Pero hasta 2005, momento en el que comienzo con el proceso de documentación y posterior escritura del manuscrito de mi primera novela, “El trono de Dios”, no pienso, ni me planteo, el hecho de que aquello que escribo sobre el papel sea publicable. Cuando finalicé en 2006  de escribirla, me planteé por fin la búsqueda de un altavoz para que ese material fuese leído, una vez que constaté que había sido capaz de culminar un texto con riqueza de personajes, localizaciones, trama, etcétera, que eran en sí mismos, dentro de la ficción que había aplicado, una historia novelada que se asemejaba a lo que solía leer de otros autores, como lector que era, y soy, de sus obras.

P.- ¿De dónde salen las ideas?               

R.- De la idealización de las novelas, películas, documentales y de las cosas que me inquietan, me llaman la atención, de mi forma de pensar y entender las cosas. Es la oportunidad para intentar buscar explicaciones a los interrogantes que me hago. En “El trono de Dios” planteaba algunas hipótesis que he leído, visto y escuchado de estudiosos, académicos, teólogos, etcétera, en torno a algunos de los episodios que los creyentes dan por sentado sobre algunos de los pasajes recogidos en las antiguas escrituras bíblicas. Respetando ciertos condicionantes, y bajo el trasfondo de la ficción, aprovecho desde la vía del entretenimiento, en este caso de la lectura, para que aquellos más inquietos, también busquen entre las aristas que nos ofrece la historia, la escrita y la que ha llegado hasta nuestros días a modo de costumbres, tradiciones,… y así puedan, y podamos, iniciar una búsqueda o reafirmación de aquello en lo que creemos o no, lo que aceptamos y compartimos, o no, para que podamos plantearnos las cosas por nosotros mismos. Incluso discutiendo, debatiendo y rebatiendo, los planteamientos que yo como autor expongo, sin estar expuesto a su crítica. Siempre he aceptado como mía esa máxima de “cuestiónatelo todo”, de ahí que lo aplique a lo que escribo, y que incite a mis lectores a que se cuestionen lo que les cuento en la ficción novelada que son mis manuscritos.

Cuando suba la marea - A.M. Infantes - Book Front Cover(0)P.- ¿Qué hay que hacer para publicar un libro?

R.- Tener algo que contar, ser capaz de trasladarlo al papel o al disco duro de tu unidad de trabajo, y atreverse. Todo ello en primer lugar. Después, como bien se aprende cuando has escrito por fin tu manuscrito, viene la parte más dura y difícil. Si tienes posibilidades económicas, puedes auto editarte. Si quieres convertirlo en una profesión, seguir escribiendo tu siguiente manuscrito mientras sopesas las posibilidades de que el primero llegue a ser leído. Cuando alguien escribe una novela, como hice yo, no está exento de descubrir que lo más complicado viene a continuación. Lo difícil, de entrada, es confirmar que no ha sido agua de un día y que eso que haces puedes repetirlo, siempre con cierto criterio. También exponerte a la crítica de tus posibles lectores, y aceptarla. De ahí que entre los escritores se diga que el segundo manuscrito es el más importante: es el que confirma que tu primer trabajo tiene una continuidad, y que iguala o eleva la expectativa del primero, porque si tienes un público que ha acogido positivamente el primero, no esperará menos de ese segundo manuscrito. Si con este consigues afianzarlo, ya tienes a lectores que esperarán con impaciencia tus siguientes trabajos, importándoles quizás algo menos la sustancia de lo que les presentes. En este caso lo importante es que han encontrado un nuevo autor al que seguir. Eso lo he aprendido de mi agente y de otros autores, amigos y compañeros, con cierto recorrido y trayectoria asentada en el mundillo literario. Para ser un escritor profesional y trascender y encontrar muchos lectores, hay que ser muy constante. Cuando eres un desconocido, auto editado o publicado por una editorial conocida, tienes que hacer de todos modos casi todo el trabajo tú mismo, incluida la promoción diaria. Ser escritor profesional es una carrera de fondo en la que, con toda probabilidad, se ganará muy poco al principio y quizás en adelante. Si tienes agente, como en mi caso, tus manuscritos serán estudiados antes de los cientos de miles que llegan anualmente a las editoriales. Aún así, si no eres un autor ya reconocido, difícilmente te extenderán un contrato de edición con unas condiciones que te sean muy beneficiosas, tal y como vemos ensimismados muchos veces en las películas de Hollywood. La realidad es más dura que todo eso. Pero todo es ponerse. La única realidad es que después de escribir un manuscrito, hay que seguir escribiendo. Nunca se sabe, pero quizás algún día recibas una llamada de una editorial o de tu agente, si lo tienes, con una o varias ofertas aceptables para editar y/o traducir tus manuscritos a otros idiomas. Como decía al principio, si te sientes capaz, lo principal es atreverse.

P.- ¿Qué consejos darías a alguien que quiera ser escritor?

R.- Pues después de lo expuesto en tu anterior pregunta, sólo me queda dar EL CONSEJO, el mismo que me enseñó mi agente. El oficio de escritor es una carrera de fondo, como dije, y se aprende leyendo y, sobre todo escribiendo, releyendo, corrigiendo, aceptando críticas, reescribiendo lo escrito, continuando con nuevos manuscritos, aprendiendo de todos los procesos que se dan en el mundo editorial, desde la propiedad intelectual, edición, maquetación, diseño de cubiertas, distribución, comercialización, porcentajes de aplicación de los distintos elementos que intervienen en el proceso, los impuestos y las regalías o royalties para el autor, la promoción,… que te harán entender todo lo que implica la complejidad del mundo editorial. EL CONSEJO más valioso que te puede dar cualquier escritor, editor, agente o persona relacionada con esta profesión es LA PACIENCIA.

P.- Después de escribir, ¿repasas mil veces o lo que sale en primer lugar es lo que vale? ¿Quién corrige antes de la edición tus libros?

R.- Lo repaso varias veces, unas seis o siete, mediante la relectura. Pero siempre se escapan cosas. Reescribo parte del contenido, sobre todo algún diálogo, información que cambio de lugar porque favorece el ritmo de lectura,… Siempre bajo la lectura de mi agente, que ya fue editora jefe antes de fundar su propia agencia, que me asesora y me aconseja cambios de estructura, ideas, elementos que faltan para aderezar la trama, etcétera. Cuando se firma con una gran editorial, es el departamento de lectura primero, y fundamentalmente el de estilo, a posteriori, quienes indicarán y corregirán posibles fallos y defectos en cuanto al texto y su estilo. En general soy yo mismo quien relee y corrige los posibles fallos, lo que no impide que el texto pueda estar perfecto al cien por cien. Últimamente, recibí la ayuda desinteresada de algún lector y amigo personal que me ayudó a pulir muchos de ellos y, también he de decir, del redactor de esta serie de entrevistas para este portal, y entrevistador, que con total complicidad como lector de uno de mis manuscritos, me apuntó alguno que otro más, cosa que enriquece el texto y ayuda, sobremanera, a este autor. Mi agradecimiento sincero por ello, Manuel.

Cuando suba la marea - A.M. Infantes - Book Back Cover(0)P.- Al finalizar “El Trono de Dios”, inmediatamente me vino al pensamiento una posibilidad: ¿has pensado que se podría llevar a la gran pantalla esta novela? El guión es excepcional, los rodajes serían en parajes idílicos, la fotografía podría ser también buenísima, etc. ¿Has pensado en algo sobre el tema? ¡El final es impactante!

R.- Más que pensarlo yo, me lo han comentado algunos lectores. Prefiero no pensar mucho en ello, porque son futuribles que se atisban lejanos, sin dejar de reconocer que si se diese el caso, sería motivo de alegría y un espaldarazo que haría más conocido y trascendente el manuscrito, a la par que a este autor. Ya se han llevado al cine novelas del tipo y temáticas similares a “El trono de Dios”. Algún compañero, como Enrique Laso, ha notificado recientemente que una de sus novelas más recientes, dentro del género de la novela policiaca, ha recibido propuestas de Hollywood para ser llevada a la gran pantalla. Para un escritor, eso siempre supone un nuevo salto y una confirmación, ya que a aquellos que no gustan de leer, pero son asiduos al cine, puede llegarles igualmente tu trabajo.

P.- En “El Trono de Dios”  hablas de Juan Pablo II y mencionas al Cardenal Decano Joseph Ratzenberger. ¿Tiene este último alguna relación en la vida real con el Cardenal Joseph Aloisius Ratzinger, a posteriori elegido Papa con el nombre de Benedicto XVI?

R.- Evidentemente, sí. Por motivos legales, muchos personajes de la novela aparecen bajo nombres ficticios, pero fácilmente reconocibles, como por ejemplo Ratzinger, o el secretario de Wojtyla, Stanislaw Dziwisz, que en la novela aparece como Rembisz. También lo hacen los cardenales asesinados e, incluso el actual Papa Francisco, Jorge Mario Bergoglio, que en la novela aparece ficticiamente como Jorge Mario LaPaglia, y que en realidad, como se cuenta en la novela, quedó segundo en las votaciones del cónclave para suceder a Wojtyla, siendo ahora, curisamente, el sucesor de Ratzinger. También las vidas de esos cardenales ficcionados se ajustan a sus existencias y logros antes de la época de 2005 en el momento del deceso de Wojtyla, a excepción de algunos detalles ficcionados para encajar en la trama con los personajes principales del manuscrito.

P.- Escribo dos palabras y tú continuas… IVA Cultural

R.- Lamentablemente, contraproducente. Más allá de fomentar la cultura, aleja a los espectadores y consumidores de cultura de los escenarios, las pantallas de cine, de museos y espectáculos varios, y de todo lo que alimenta al ser humano de su necesidad de expresarse, de repensarse, de entenderse, de crecer. Necesariamente, hay que cambiar esas cifras actuales por unas en las que la industria cultural se vea compensada  y que los creadores se vean compensados, y que no supongan el alejamiento del público y de los consumidores de cultura de sus ámbitos de exposición. A modo de crítica hacía la propia industria, y como autor tomo posición en ese sentido, tampoco ayuda que la descarga de un libro digital se equipare al precio de un libro físico. La historia que se cuenta es la misma, pero no es igual el valor de un contenido que no ha necesitado de un transportista ni un distribuidor a modo de librería física, para llegar al lector de forma digital, más allá del valor de la obra y del valor tangible del lector donde se ha descargado. No se puede medir el valor de lo tangible entre lo digital y lo físico por igual. No es justo pagar doce euros por una descarga digital y que el libro cueste igual o poco más. Es más justo pagar, en ese caso, tres o cuatro euros. Lo contrario es fomentar la piratería en lugar de un “justiprecio”. Otro tema sería erradicar la llamada “cultura de lo gratis”, que en España, por desgracia, está instalada cómodamente, todo lo contrario que en Estados Unidos, por ejemplo. Sería quitarle valor a lo que los creadores desarrollamos. Es triste que en nuestro país, con un precio aceptable de tres euros por ejemplo para una descarga de una novela, por ejemplo, “El trono de Dios”, alguien busque un archivo de la misma totalmente gratis. Ni lo uno, ni lo otro: los escritores también tenemos que comer.

P.-  ¿Sigues algún ritual a la hora de ponerte a escribir?

R.- Pues nada especial. Tranquilidad, buscar estar solo, y concentrarme en la historia que tengo en mente, con la ayuda, si es el caso, de mis notas y material de documentación previamente recopiladas.

P.-  ¿La música influye mucho en tus escritos?

R.- A veces. En “El trono de Dios”, con cada asesinato hay un pequeño guiño a la música Rock, que es la que a mí me gusta. Con cada asesinato, nuestro misterioso asesino suele recrearse silbando algún tema reconocible de alguna banda o solista de rock, folk, punk, etcétera. Cuando escribía esas situaciones las imaginaba como si las estuviese viendo en la pantalla del cine, con su propia banda sonora, que sería, a su vez, ese tema de fondo como eco de lo silbado por Asmodeo. Es una forma de recrearte en lo que escribes, y más fácil de recrear lo que imaginas.

P.- Como novelista me has parecido muy bueno, tus poemas no los he leído todavía del todo, pero, ¿volverás a escribir poemas o tu carrera se inclinará definitivamente por la novela histórica de ficción? ¿O debería decir de ficción histórica?

R.- Agradezco el apelativo de “muy bueno”. No sé si lo merezco. Me doy por satisfecho si como novelista puedo narrar y que me lean “historias entretenidas”. Al fin y al cabo, la lectura, y lo digo como lector, es pasar un buen rato y, si es posible, que la historia te aporte algún conocimiento que puedas adquirir. En cuanto a los poemas, de entrada diría que no tengo intención de volver a escribir más poesía. Pero nunca se sabe: la melancolía está a la vuelta de la esquina. Tengo claro que me siento más cómodo con la novela. Pronto publicaré una nueva novela ya terminada hace un par de años: una apuesta muy personal de ficción histórica en torno a la guerra civil con un trabajo previo de documentación de cuatro años. Después de esa segunda entrega novelada, voy a sumergirme por completo en la novela negra, de procedimiento policiaco, con enclaves y personajes estadounidenses. Creo que es el género que más se adapta a mis propios gustos como lector, y que por cuestión de estilo y de imaginación puede ser que hagan proliferar con más asiduidad nuevos manuscritos. De hecho, en el proceso de documentación, estoy intentando crear todo un escenario de localizaciones, personajes y tramas que sean propicios para crear una serie. En definitiva, crear un personaje principal y algunos secundarios que sirvan para que mis lectores me asocien en el futuro, y se hagan seguidores a su vez, de una saga policial, y de un personaje y secundarios alejados del estereotipo del héroe perfecto, con una vida perfecta, y que todo lo resuelve siempre satisfactoriamente: es decir, un antihéroe de carne y hueso. Espero que mis lectores reciban esas entregas con entusiasmo. Por mi parte, voy a poner todo de mi parte para crear tramas que entretengan.

 

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