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Feria 2010

cartel feria 2010Feria de Bollullos par del Condado, 2010

Cartel anunciador Feria 2010

Cada vez que Septiembre se posa en el almanaque de nuestras vidas, Bollullos, se prepara para el ciclo-rito de lo humano y lo divino, en una perfecta simbiosis de amor a su tierra, a madre de MERCEDES y a su vino, señas de identidad de esta tierra sin par en el Condado.

feria 2010Por ello, cada vez que nuestros campos, nuestras cepas y nuestras calles, nos anuncian que la vendimia se palpa y se huele entre callejas y entre liños, esta revista se convierte  en altavoz y portavoz del sentir tan vendimiador y tan bollullero.

En esta edición, Bollullos y se feria miran a Cádiz, la salada claridad de la bahía, y a su bicentenario de la primera constitución democrática, con la ilusión de aunar esfuerzos, de estrechar lazos, de acercar personas, de potenciar valores, de fomentar culturas, de ver y vivir la vida con los ojos del alma, mientras se saborea una copa de vino bollullero, que nos abra de par en par las puertas del sentimiento.

Cádiz y Bollullos, serán en Septiembre, un nexo de unión entre la luz y el vino. Bollullos y Cádiz, serán en Septiembre, crearán un imaginario racimo de prietas uvas, preñadas de esperanza, mientras desde Puerta Tierra o desde el Barrio de la Viña se entonarán  imaginarios tanguillos al lagar del Condado, para que desde los Caños y la Piña  reciban el abrazo bollullero hecho fandangos y cantes por livianas.

 Acerquémonos este mes de mosto y farolillos hasta la milenaria Cádiz, para redescubrir sus encantos, sus misterios, su futuro y su visión esperanzadora de un mundo nuevo, mas justo, mas solidario y mas democrático, pues Cádiz es y será, sin duda , la cuna de la gracia y de la libertad.

EL ESPECTÁCULO “CABALLO, MODA Y FLAMENCO”, LLENÓ DE COLORIDO Y COMPAS OTRA NOCHE PRE-FERIA

feria 2010-1El acto se celebró en las instalaciones de Andrade-Eventos, siguiendo la tónica municipal de promocionar las bodegas de la localidad.

Bollullos el espectáculo “Caballo, Moda y Flamenco”, organizado por el Área de Cultura del Ayuntamiento, dentro de las distintas actividades que se vienen organizando en la Pre-Feria 2010.
El acto se celebró en los patios de Bodegas Andrade-Eventos, con la idea de seguir promocionando las bodegas de la ciudad, como se viene haciendo desde las pasadas Jornadas Vitivinícolas, y contó con la participación de “Luna Modas”, que presentó la pasarela dedicada a la Feria, el grupo onubense “Murácar” que interpretó distintos palos de flamenco, y jinetes gaditanos de la Fundación de Equitación de Base de ámbito nacional, ya que en esta edición, la feria está dedicada a la ciudad de Cádiz. Con cuatro ejemplares, realizaron distintas exhibiciones de doma vaquera, competición de campo y saltos de obstáculos naturales, preparados para la ocasión.

La masiva afluencia de público, que pudo saborear el vino de la tierra que ofreció una venenciadora local durante toda la noche, y la calidad de jinetes y caballos, convirtieron este acto Pre-feria en un gran espectáculo, que tendrá su continuidad en el tiempo el próximo año con la Semana Ecuestre, según se desprende de la intervención del Concejal de Agricultura, Juan Ignacio Almendariz, que junto al Concejal de Cultura, Manolo Moreno y el alcalde de la localidad, Francisco Díaz Ojeda, participaron en distintos momentos de la noche.

“EL DÍA DEL BOLLULLERO” RECONOCIÓ A CIUDADANOS Y COLECTIVOS DE LA CIUDAD»

feria 2010-2Pilar Mosquera fue nombrada Hija Adoptiva de Bollullos, e Ildefonso Pinto, fallecido recientemente, obtuvo el reconocimiento municipal a título póstumo.

 El pasado domingo se celebró en las Bodegas Juncales de Bollullos, la ejecución del Pleno Extraordinario celebrado el pasado día 12 de agosto, en el que se decidió por mayoría absoluta otorgar una serie de reconocimientos a ciudadanos, colectivos o entidades de la localidad, que por su trayectoria o labor realizada en los últimos años lo mereciera, según el Reglamento de Honores y Distinciones del Ilmo. Ayuntamiento de Bollullos del Condado.

El acto se enmarcaba dentro de las distintas actividades que durante estos días se vienen realizando dentro de la pre-feria, y en esta segunda edición, los galardonados fueron : Ildefonso Pinto Benjumea, a título póstumo, por toda una vida de entrega y dedicación a la difusión del flamenco, Moto-club “El Pinchazo” por su destacada labor realizada en el mundo del deporte, José María Benjumea Díaz, dentro del apartado Bollulleros en el exterior, José Antonio Cano Camacho, por su labor emprendedora en el aspecto empresarial, UAGA-COAG por su defensa de las explotaciones agrarias en toda la provincia, las mujeres fundadoras de la Asoc. Pro-Disminuidos Psíquicos “Mª Auxiliadora, en el apartado de Mujer, Maria del Pilar Infante Camacho, Premio nacional de Bachillerato, en Educación, Antonio Mateos Lagares como escritor y Cronista Oficial de la localidad, y Pilar Mosquera Padín, que fue nombrada Hija Adoptiva de la ciudad por sus mas de 30 años ejerciendo como bollullera. (Educación, Cultura, Política, etc,..).

feria 2010-3Una vez terminado el acto protocolario, se celebró un concierto de púa para laúdes, bandurrias, guitarras y contrabajo, a cargo de la orquesta Rodríguez Albert, Agrupación Artística de Música de la Dirección Administrativa de la ONCE en Huelva que cautivó a los presentes.

BOLLULLOS PRESENTÓ SUS FIESTAS DE SEPTIEMBRE EN CADIZ

feria 2010-4El Acto de Exaltación al Vino será pregonado por Martínez Ares, autor y carnavalero gaditano, ciudad a la que está dedicada las fiestas.

El Equipo de Gobierno de la ciudad se desplazó el pasado viernes día 3 hasta Cádiz, para presentar las Fiestas de Septiembre 2010, que en esta edición están dedicadas a la “tacita”.
Junto al malecón, fueron recibidos por las autoridades gaditanas, que les acompañó hasta el “Reina Sofía”, uno de los muchos edificios que la ciudad ha recuperado para actividades culturales con motivo de la celebración del bicentenario de la Constitución Española de 1812, conocida como “La Pepa, ya que se firmó un 19 de marzo, día de San José.

Teófila Martínez, alcaldesa de la ciudad, abrió el acto significando el cariño y la satisfacción con la que habían acogido la dedicación a Cádiz de una localidad como Bollullos del Condado, siendo ésta la primera que se adhiere al manifiesto por la capitalidad Hispanoamericana de la Cultura en la que se convertirá Cádiz durante todo el 2012.

La Presentación del Cartel de las Fiestas, así como de la revista cultural, que cada año se edita para la ocasión, fue presentada por su autor, Fran Rosado, mientras que el Concejal de Cultura del Ayuntamiento condal se refirió al acto de Exaltación al Vino, que tendrá lugar el 14 de septiembre en la Avda. de la Coronación, y en el que Cádiz, será junto a Bollullos, el verdadero protagonista.
El pregón del Vino correrá, en esta edición, a cargo de Manuel Martínez Ares, autor y carnavalero gaditano, que estará acompañado por Guillermo Cano, cantaor flamenco bollullero, que se ha ganado por derecho propio un sitio dentro del cante hondo de nuestra Comunidad Autónoma.

El alcalde de la ciudad, Francisco Díaz Ojeda, se refirió en su alocución, a los nexos de unión entre Cádiz y Bollullos : el carnaval y sobre todo el vino y su relación entre la denominaciones de origen del Condado Onubense y Jerez de la Frontera, destacando la ilusión y el cariño que había puesto Bollullos durante muchos meses para conseguir que la dedicación de nuestras fiestas a Cádiz, estén a la altura de una ciudad, que hará realidad el sueño de todo un país cuando llegue la celebración de la promulgación de la primera Constitución democrática española en el año 2012.

Club Deportivo “Jaque al Rey”

ajedrezToda esta semana se viene disputando en la coronación el VII torneo de ajedrez pre-feria, organizado por el club Jaque al rey y patrocinado por el ayuntamiento (concejalía de deportes) y la taberna zalema, que nos acoge.

31 jugadores inscritos en dos categorías, junior y sénior, además de los familiares y los curiosos que se acercan hacen del evento un lugar de reunión muy concurrido y acogedor.
tras la 3ª jornada de ayer miércoles dos junior suman 3 puntos en sendas victorias, los hermanos Jiménez Pérez, que se enfrentarán hoy jueves en cordial lucha fratricida por uno de los trofeos. Me confesaba el mayor, M. J., que su hermano siempre le ganaba últimamente. entre los sénior también dos jugadores han hecho pleno: el almonteño José Luis Borrero y quién esto suscribe, secretario del club, Manuel Jesús Cano. Igualmente nos enfrentaremos esta tarde en la mesa 1, sin garantía para el vencedor de premio porque otros 7 jugadores aprietan por detrás con dos victorias.

ajedrez 1El almonteño José Luis Borrero se proclamó finalmente campeón del VII torneo de ajedrez pre_feria, al lograr ganar con negras al local Santiago Pérez, mientras que Manuel Jesús Cano, que podía haberle arrebatado el galardón, claudicaba ante el presidente del club, José Manuel Espina, a la postre segundo clasificado. El tercero en discordia salió de la última partida que terminó, que enfrentaba a Juan José Martín, con blancas, frente a José Luís Iglesias. Este último dejó escapar la posibilidad de unas tablas por repetición, y perdió por mate cuando apenas le quedaban unos segundos de reloj.
ajedrez 2En el torneo junior no hubo emoción pues los favoritos dejaron claro que eran los mejores y en pocas jugadas acabaron con la resistencia de sus respectivos rivales. Ganó Álvaro Jiménez, secundado con los mismos puntos (4) por Alejandro Casado y Manuel Jesús Jiménez (hermano del campeón)

En resumen, 5 bonitas tardes de ajedrez, en un ambiente animado por el alto número de participantes, 31, sus familiares y bastantes aficionados que se acercaron a la taberna zalema, a cuyos responsables agradecemos su colaboración, el próximo viernes, 17, en la caseta municipal, sobre las 19:30, se entregarán los trofeos.

Artículos del Libro de Feria 2010

“… Y SOÑARÁS CONMIGO” (MEMORIAS DE AQUELLA FERIA DE “LOS CAÑOS”)

soñaras conmigoUna vez leí, hace ya tiempo, y no recuerdo donde, la historia de un amor que se rompió.  Me quedó la frase final de ella, mujer bella y hermosa, lanzada como sentencia al hombre que la abandonó por otra: “No te deseo mas castigo que cuando duermas con ella…sueñes conmigo”.  Permítanme utilizar esta frase adaptada a este artículo como título y como símil mas adecuado para expresar como la desaparecida feria de “los Caños” influye en mi.

La feria de “los Caños”, para los que tenemos ya una cierta edad muy en particular, creo que no puede haber muerto para siempre.

Estoy seguro que vive aún en el corazón de todos nosotros.  Estoy convencido que en septiembre al Paseo de “los Caños” lo envuelve un halo de tristeza y melancolía.  Que vibra de sentimientos.  “Los Caños” en septiembre, querido lector, es para mi como una hermosa mujer abandonada, herida y dolorida, como aquella mujer que he citado anteriormente.  Por eso, amigos/as, quien con una mínima sensibilidad no siente en ese noveno mes en el aire de la mañana, en el llevadero sol de mediodía o en la suave placidez de sus atardeceres, el incontenible gemido de nuestro querido Paseo.

La feria de “los Caños”, aquella feria que no puedo olvidar fácilmente, es incuestionable que cada cual la vivió a su manera, aunque el elemento común fuera el divertimento y que cada bollullero la ha guardado en una carpeta distinta de lo más recóndito de su corazón.  Pero estoy seguro que, cuando abrimos esos archivos, hay también un elemento común que nos hace vibrar de añoranzas.  Un elemento que nos retrotrae, a veces sin pretenderlo, a los grandes momentos vividos con la sonrisa abierta, fraternal y acogedora en las ferias de nuestra vida con las personas mas cercanas, con las personas que amamos.

En mi carpeta emocional, en mi archivo de los sentimientos, aparece aquella feria de “los Caños” que se nos fue cada vez más agigantada, cada vez más presente.  Fue, en principio, la feria de la modestia, la feria de ganado que la mayoría no hemos conocido, la feria de cucañas y carreras de sacos, la de las dos hileras de acacias a lo largo de la avenida, la del alumbrado casi inexistente, la de la fracasada Feria de Muestras y Artesana del Condado, que murió antes de cumplir la mayoría de edad. Fueron diecisiete ediciones, de 1969 a 1985.  También fue la feria de “los Caños”, como no podía ser de otra forma en aquellos tiempos (antes de 1979), la estampa del autoritarismo del sistema con la implantación, de muy ingrato y desalentador recuerdo para muchos, de aquellas Casetas Municipales, sola y exclusivamente, y con guardia municipal a la puerta, para los signados por el poder.  Un espacio acotado, “por la gracia de Dios”, en el mejor sitio del Real, para don fulano, fulanito de tal, y los que pretendían agradar a don mengano.

 Después, al transcurrir de los años, cuando ya alcanzó el esplendor (después de 1979), fue la gran feria que la mayoría recuerda, la de los hermosos alumbrados, la de la expansión (de esquina de la calle “la Unión” bajó hasta el “Arroyiyo”), la de las maravillosas exposiciones en la Casa de la Cultura, un atractivo complemento que hacía nuestra feria aún mas bella, hermosa e importante.  Fue además, la feria de los bailes de casetas (los casinos), de reservas de mesas; la de  dos tiempos para vivirla, disfrutarla y saborearla (mañana y noche), porque, amigos/as, las cosas buenas de la vida hay que saborearlas como el buen vino, sorbo a sorbo.  Los días de feria en los años que corren los consumimos de un tirón, de un solo trago…; la de los dos tiempos, en fin, para imprimir a las noches de feria un sutil toque de elegancia con nuestro propio vestir.

 Muchos recordarán sus bailes con la “Orquesta Molero”, de Huelva, que tan querida y esperada era en nuestra feria en aquellas dos primeras décadas de la segunda mitad del pasado siglo XX.  Otros lo hicimos, años mas tarde, con “Los Bombines”, al son de su vocalista Jino Font, con “Los Rivers”, con “Época 69”…Y saltamos eufóricos en aquella primera caseta para la juventud que montó “El Túnel”…

 En los jardines de la Coronación, entre palmeras y enredaderas, al pie del Palco de la Música, quien no se sintió embrujado y seducido por los Conciertos de Feria que marcaba la genial batuta de don Luís Blanco.  Y por encima del arco de entrada, por encima del resplandor de cientos de bombillas incandescentes, por encima de sus dos hileras de majestuosas palmeras, lo mas sublime y excelso de la feria:¡¡ Ella ¡¡ oh, si, Ella, siempre Ella, eterna, generosa y acogedora, en la atalaya mas alta del Real, con los brazos extendidos derramando sus mercedes sobre los bollulleros de varias generaciones sin distinciones: La Patrona,  la gran anfitriona de la fiesta.

Pero, amigos/as, dicen algunos, y creo que dicen bien, que hemos de olvidarnos de la ya desaparecida feria de “los Caños”, que aquella ya pertenece al pasado, que tenemos ahora una feria de futuro, grandiosa, de gran capacidad y accesibilidad que la hace ser  una de las mejores de la provincia.  Realmente es incuestionable sus excelencias para el bollullero del s. XXI. Pero para los que hemos crecidos con aquella feria de “los Caños” un cúmulo de vivencias y sentimientos hace imposible olvidarse de ella.

  Porque olvidarnos de ella seria, querido lector, arrancar de un tirón sentimientos imbricados y soldados a los arcanos del corazón.  Cómo olvidar aquellas humildes atracciones de años pretéritos que eran las delicias de los niños de mi tiempo: “las cadenitas”, “los columpios”, “los caballitos”, “la ola”…quien en su vaivén no abrazó a su chica en la cresta de la ola…Para mi, olvidarme de la feria de “los Caños” seria tanto como olvidarme de aquella niña de ojos verdes y pelo castaño que decidió seguir paseando conmigo de la mano por el Real cada feria de su vida; seria tanto, amigos/as, como olvidar la sonrisa de otra mujer que significó mucho para mi.  La última la capturó el objetivo de mi cámara una hermosa noche de feria en “los Caños”.  Días después se marchó de mi…volando con las alas blancas de la eternidad.

Por todo ello, amigos/as, olvidarnos de la feria de “los Caños” sería, tanto para mi por mis vivencias, como para ti por las tuyas, una renuncia irracional al dulce y bello recuerdo de las ferias de nuestro ayer vividas en armonía con los nuestros, nuestras familias, nuestros amigos.  Son nuestras vivencias en la alegría, un tesoro indestructible guardado en lo más profundo.  Y yo no quiero renunciar a nada de ello. A ninguno de aquellos recuerdos que pululan por mi mente.  Por eso, cada año que atravieso el arco de entrada de la nueva feria no puedo soslayar el recuerdo de la otra, con las mil comparaciones imaginables.  Y, a pesar del aire fresco y limpio que llega de “Montañina”, siento otro aire que lo envuelve todo, y es el plañido de “los Caños”, que me sentencia con las mismas palabras de aquella mujer abandonada: “…soñarás conmigo”.

Sin embargo, a pesar de todo lo dicho, no quisiera que volviera a “los Caños” nunca más. Aquella feria bien está donde está, ahí, en el recuerdo, en la memoria, en el corazón.

Pero, queridos/as amigos/as, siempre soñare con ella.

José  Pérez  Alcántara

VINO DE CONQUISTADORES

feria 2010-5Hay cosas que excitan nuestra imaginación. Un buen trozo literario. Un pensamiento filosófico. La visión de un buen cuadro. La audición de una partitura musical. Y fue precisamente esto ultimo lo que saco de lo  hondo de mi subconsciente unas series de imágenes que en “traveling” impresionante, en una tarde calidad de verano puso ante mi, en exclusividad personal, el filme fantástico, que las notas de “La Atlántida”, arrancaba de mi pensamiento haciéndome revivir gestas y epopeyas de otros tiempos, mientras que obsesivamente, y sin razón aparente que lo justificara pensaba el mismo tiempo en el vino del Condado.

Trabajo de equipo. Muere Manuel de Falla y sobre el atril deja inconclusa su obra, su mejor discípulo, Cristóbal Halfter, recoge la antorcha hispánica de la sinfonía del nuevo mundo – por supuesto no la de Antón Dvorak- y el poema de Verdaguer cobra sobre el pentagrama el trazo viril de la raza descubridora. Brota la Gallarda y en el sueño de Isabel se yergue la epopeya. La Salve marinera – fe del amerindio, por la España misionera – apoteosis final.

En el estiaje de la Ribera del tinto, bajo la sombra de Santa Maria de los Palos, una mañana forzados, aventureros y curiosos. Hace una ligera brisa mañanera y aunque el calor se presiente – el sol tiñe el horizonte de grises, malvas y oros – hay en los ojos marineros luces de caminos ignotos, que pone alas de ilusión en el faenar tantas veces repetido. Habrá que aprovechar la marea, para abordar las naos, que mantienen su posición al pairo, esperando las tripulaciones, El almirante y sus capitanes reparten órdenes con la nerviosera de los grandes acontecimientos. Las falúas se aprestan a salir cuando alguien nota la falta de un tripulante. Al hacer recuento, se habla de un individuo locuaz, que en la víspera, en la taberna de Palos, se hacia lenguas de un vino que esperaba de su tierra, para llevarlo consigo en la travesía.

Por fin aparece sobre una pequeña elevación del terreno, un hombre que a paso vivaz se acerca. Es Pedro Larios – dice un marinero que le conoce – el que faltaba. Y desde luego trae el vino del Condado que esperaba – tercia otro, al notar en sus manos un pequeño barrilete -. Al llegar y entre las puyas y las chanzas de los que le recriminan su tardanza, se percibe la secreta envidia de los que no llevan algo parecido para la larga travesía que se vislumbra. Mas tarde, cuando las naves costeen Saltes y el mar abierto acoja a los expedicionarios, el barrilete pasara de mano en mano, poniendo la primera chispa de entusiasmo en mano, poniendo la primera chispa de entusiasmo en aquellos hombres endurecidos.

¿Por qué no pudo ser así el primer viaje del vino del Condado a tierras americanas? Tampoco nadie sabe la realidad de la Atlántida y no pasa mucho tiempo en que no nos sorprenda una expedición en su busca. Y es que la imaginación tiene una clase de intuición que solo comprenden unos pocos. ¿Y por que en la tierra de los Pinzones de la legendaria Tartessos, no pudo ocurrir una historia semejante?.

Sea como fuere, lo que si es real es que desde los puertos onubenses salieron muchas expediciones de vinos hacia las tierras americanas y se puede desechar la idea que aquellos españoles, que atravesaron los Andes, llevando a hombros sus propias embarcaciones como Atlas lleva en sus hombros al mundo que quemaron sus naves para ir adelante, que estacaron el llano inmenso de las tierras vírgenes americanas, inflamaron aquella locuras con vinos que en las comarcas del Condado se criaban con la misma exuberancia de hoy se puede contemplar.

Y es que por entonces todo el comercio americano, todo el comercio ultramarino, tenia su emporio en aquella Casa de Contratación de Sevilla y el vino era una mercancía muy estimable en aquellas calendas. Después vendrían otros tiempos y la decadencia comercial de una parte seria el inicio de la era vitivinícola jerezana, por otra, con el traslado de la Casa de Contratación a Cádiz.

Así hoy , cuándo se intenta, con mejor voluntad que acierto en verdad, sacar de sus cenizas el vino del Condado, dándole el lugar que le corresponde por su calidad, un tanto puesta en entredicho, cuando ¡oh, manes del destino! No se le puede llamar fino, ni oloroso ni amontillado, aunque intrínsecamente lo sea, en una interpretación libre de una tarde de audición de la Atlántida, con la complicidad de Pedro Larios, tripulante bollullero de la gesta colombina permítasenos llamarle vino de conquistadores.

Antonio Mateo Lagares
Articulo premiado en el Concurso Periodístico sobre los vinos del Condado, 1974

Culantro

culantro“A José y Antonio Jesús, familiares de Antonio,
con mi agradecimiento y cariño”

Casablanca 2ª Guerra Mundial. Ingrid Bergman y Humphrey Bogart charlan de forma seductora en el cabaret. Arrinconado, cerca de la orquesta, un joven de pelo ondulado y ojos azules fuma incansablemente al ritmo de un bolero. Delgado y esbelto, viste un traje oscuro, destacando en su cuello el impecable nudo windsor de la corbata. Sonríe a ratos transmitiendo una bondad infantil en su silencio.

Antonio Lagares Cano o Anthony Cane, como ustedes gusten, pasea exultante por el paseo de Los Caños tras haberse evadido de la pantalla cinematográfica por un descuido del Chorlo, firme guardián del Séptimo Arte. Mi endeble raciocinio pueril trató de dar sentido a esta situación disparatada mediante sencillas conexiones silogísticas. Podría ser cierto. El joven de Casablanca era el mismo que caminaba ágilmente por las calles de Bollullos; no en balde a principios de los años sesenta era muy habitual que los personajes del celuloide escaparan de las blancas paredes para deambular tan alegremente por el mundo real. Tanto es así que una fría noche de febrero el pérfido conde Drácula nos persiguió infatigablemente a Miguelito y a mí en el trayecto de Cantarranas a la calle Boñiga y viceversa.

Antonio, a pesar de su apariencia aristocrática, nació en una familia humilde que habitaba en una choza cerca del camino de Montañina. Analfabeto funcional, faenaba aquí o allá de pescadero, peón en una cerámica o albañil, según las circunstancias. Sisando con astucia perseverante cubos de mezcla y ladrillos transformó su modesto habitáculo en un digno portal; paralelamente hacía “rabonas” con objeto de evitar las clases para adultos iletrados que impartía un ogro falangista y bigotudo. Y como castigo por su conducta maleante, la Dictadura, que velaba por el progreso del país, lo encerró unos días en la cárcel oscura y húmeda del pueblo.

Tras la negritud de la prisión, el verde de la libertad y el paseo por Los Caños; donde su alma arrogante se henchía de gozo.

Una vez pasada la algarabía de la Feria de septiembre, arrancaba el fragor de la dura vendimia; y pasada la vendimia, bien entrado el mes de octubre, el pregonero anunciaba con su cornetilla de bronce la apertura del Rebusco. Breves escalones, y hasta brillantes racimos, se sentían ufanos y valientes porque habían sorteado la fría crueldad de la navaja. Pobres desgraciados. No contaban con la sagaz intuición del Culantro, el mejor rebuscador de la comarca. Gracias a su vista de lince cazaba los racimos siguiendo el rastro volátil de las libélulas otoñales. Señor de Los Caños, señor de los viñedos.

Con veinte años a la sazón lo enviaron junto a otros quintos al Cerro Muriano. De nuevo el presidio, la sepultura de la libertad, la disciplina castrense y el amor. Una morena de ojos negros y piel aceitunada emergió de un cuadro de Julio Romero de Torres y le robó el corazón una primavera. “Ojos negros,carbones encendidos, ojos negros como el cordobán, ojos que me dan la muerte y que la vida me dan…” La copla y el amor, la vida y la muerte, la alegría y la amargura.

Después de un efímero romance llegó el desengaño, la traición. Mirando el Guadalquivir buscó a su morena en la luna de Córdoba y sólo encontró un torbellino de dolor entre las aguas. Morir de amor, muerte de la conciencia, suicidio de la lógica. De ahora en adelante se impondría en su vida cotidiana el irracionalismo ante el veneno que aquellos ojos negros le harían beber hasta el fin de sus días.

Las crisis psicóticas se hicieron más frecuentes. ¿Esquizofrenia paranoide o psicosis maniacodepresiva? Manicomios y camisas de fuerza. Don Ildefonso, eminente psiquiatra, diagnosticó en la Morana de Huelva que “Antonio tenía más de tonto que de loco”, si bien la sintomatología demostraba lo contrario.

– Antonio, ¿por qué no trabajas?
– Porque yo estoy loco, no tonto.

La locura se desataba principalmente con los cambios estacionales, sobre todo en primavera. En la estación de las flores todo tipo de pólenes, algunos procedentes del África ecuatorial, le provocaban infecciones en su espíritu y la sangre se le volvía verde pues la hemoglobina se transformaba en clorofila. Otra vez el encantamiento, el hechizo de aquellos ojos negros.

El estío fue siempre su estación favorita. Nunca comprendí cómo se sentía tan feliz con las temperaturas abrasantes del verano andaluz. Tal vez por su pasión por los higos, las uvas y el canto monocorde de las las chicharras.

En los periodos de predecible cordura, realizaba leves trabajos, ora en jardinería, ora con los albañiles. A veces algunos amigos le encargaban la entrega en la administración de loterías de quince o veinte boletos de quinielas; y sin saber leer le devolvía a cada uno el suyo sellado sin ningún error; no sé si utilizaba algún extraño mecanismo de combinaciones binarias que retenía su prodigiosa memoria. Sin embargo su trabajo por excelencia fue el de guardia de tráfico vocacional. Al alba se uniformaba con gorra de plato, o incluso tricornio y , sonriente y cantarín desplegaba su autoridad en el cruce más importante de la ciudad. “El que manda en Los Caños soy yo, como haya municipales los echo a todos”.

El silbato seco y decidido controlaba el tráfico con arrogante autoridad mientras sus brazos bailaban el elegante bolero sincopado de la circulación. Ocurrió un domingo de verano. La caravana de domingueros sudorosos se dirigían a Matalascañas. Miles de sevillanos huían de las llamas del infierno para refrescarse en un supuesto cielo de cremas bronceadoras y sombrillas. La mano rígida del guardia los dirigió hacia El Arroyiyo con objeto de evitar atascos innecesarios y centenares de vehículos jamás arribaron a la costa onubense. Algunos dicen que llegaron días más tarde a la playa de La Lanzada, allá en las remotas tierras de Galicia.

culantro-1Un cigarro y otro cigarro, maridados con vasos de vino de la tierra. Y vuelta a casa bajo un palio de estrellas cantoras. La sonrisa abierta y el fandango: “Es morena y cordobesa y en Córdoba la encontré cuando en la Feria de Mayo las treinta mulas compré”. Y en su casa el calor de la familia, su madre querida, su hermano y sus sobrinos.

– A ver, Coco, adivina adivinanza: ¿En qué se parece un elefante a un geranio?
– No sé.
– El elefante es rojo y se baña en el barro, el geranio es un animal de color rojo y crece en la tierra. La tierra es barro y el barro es tierra. Lo mismo. ¿Entiendes?

“El sentido común es el menos común de los sentidos”, decía un viejo manual de Teoría del Conocimiento. Entonces, si no es común es particular, singular. No existe pues la moral del rebaño, ni el pensamiento colectivo sólo la interpretación individual, la ética solipsista. Seguramente había simulación en la demencia del Culantro o una forma de lógica inédita que nadie supo descifrar.

Cuando pedía tabaco a una persona solía cambiarle el nombre de una vez a otra, como si trascendiera del nominalismmo hacia el esencialismo; ¿qué le importaba la apariencia a este ser tan extraordinario que miraba hacia el alma de sus conciudadanos y no hacia su posición social, su físico o su forma de vestir?

En su decadencia vital fue superando las sensaciones térmicas de frío o calor. Una gabardina, atada a la cintura con un “biribiri”, y un pasamontañas en agosto. Un cigarro y un vaso de vino. Silencio y hermetismo. Los semáforos en los años ochenta habían arrinconado a nuestro personaje en un vacío funcional. La modernidad y el urbanismo le fueron marginando en un anonimato asfixiante. Otro cigarro y otro vaso de vino.

En 2002, falleció Dolores, su adorada madre. Al llegar a casa preguntó si había fiesta por la cantidad de personas que velaban su cadáver, pero no tardó mucho en ser consciente de su soledad y tragando toneladas de higos de miel amarga nadó con ímpetu en un mar de lágrimas para volver a Los Caños.

Aquello está solo, debo ir inmediatamente.

Y en Los Caños, dos años más tarde, lo encontraron llorando en un banco con un “tetrabrick” de vino a los pies, enfermo y hundido en las aguas del Gualdaquivir. Antes de fallecer, a los sesenta y cinco años, saboreó seis o siete higos riéndose de la muerte, que apareció como una vieja cordobesa, de ojos grises, tocada con un velo negro y portando una luna de aceite en la mano.

Hoy me ha parecido verlo no en Casablanca sino en el Paraíso dirigiendo el tráfico celestial de querubines y serafines, ángeles y arcángeles . Se ha aproximado a San Pedro y le ha dicho con un guiño picarón:

Manuel, esto parece Bollullos. Dame un cigarro.

DIEGO MARTÍN DÍAZ

Aquella Feria en los Caños

Era la feria del 89 y yo contaba con 15 añitos. La de los 15 años es una feria importante para todo el mundo, ya que es, sin duda, la feria de los cambios: de bermudas a pantalones vaqueros, de pistolita de agua a los periquitos de la botella loca, del pesicola con tus padres a la cerveza en macetas, etc. Es una feria trascendental para todo el mundo, pero para mí esta feria fue, sobre todas estas cosas, la feria en que la conocí a ella.

Yo venía cruzando los caños a la altura del casino. Cargaba en una mano un papelón de chocos y adobos y en la otra un cartucho de gambas y patas rusas. Mi padre y el resto de mi familia esperaba en el casino pidiendo las jarras de cerveza y alguna que otra tapa para disimular mientras llegaba yo con el grueso del almuerzo.

El casino de los topos es, para los lectores ajenos a la cultura bollullera, el café Gijón de Bollullos, un punto de encuentro de los intelectuales y lugar de sus tertulias literarias por la noche. Mi padre era asiduo a este tipo de debates, aunque el siempre derivaba las conversaciones a temas relacionados con la macroeconomía y neoliberalismo con el fin de exponer sus ideas sobre la solución a la crisis internacional del momento, basadas en que la Casa de Moneda y Timbre se dedique por un tiempo solo a lo de las monedas, y deje las bicicletas sin timbre durante los tiempos de crisis y así habría muchas más monedas para todos. Estos retales del casino y mi padre son vitales para entender la coyuntura en que la conocí.

Como decía, cruzaba los caños en dirección al casino y me encuentro a mi amigo Félix, que era el tío más raro de mi clase. Mi amigo Vicente siempre me decía -Manolo, ¿te has fijado que todos los locos, los tontos y los colgaos se juntan siempre con nosotros?. Ante aquel hecho probado solo cabían dos posibles respuestas, la primera hipótesis no muy halagüeña era que estos nos consideraban uno de ellos y la segunda todavía mas preocupante, es que no solo es que nos consideren uno de ellos sino que efectivamente fuésemos uno de ellos.

Pues allí estaba Félix “el loco” con la cosa mas bonita que yo había visto nunca, intentando presentarme a su prima Steffi que había llegado de Alemania. Steffi extendió la mano para saludarme, en ese momento tuve una indecisión trascendental: darle la mano llena de aceite de los chocos o la mano oliendo a marisco del agua que chorreaba las gambas, así que me acerqué mejor a darle dos besos, cuando los gritos de mi padre desde la baranda del casino me sacaron de este placentero momento. Mi familia había empezado a impacientarse y me gritaba, – niño trae pacá los chocos, so bilano. Yo no quería que nada perturbase aquel encuentro espiritual con mi damisela, así que intentaba disimular ante los gritos e insultos de mi padre que seguía: –Como vaya pallá te voy a dar un majazo que te vas a tragar la pesicola sin quitarle el biscochito, so bilano acarmao.

Félix viendo la situación y haciendo uso de su apodo “el loco” decidió ayudar, a su manera, e hizo una de las suyas, que a la postre contribuiría muy poco a apaciguar los ánimos de mi padre. Me quitó el cartucho de chocos y lo tiró con rabia contra el suelo y empezó a bailar sobre ellos un extraño rito zulú, saltando y pisoteando el cartucho en el suelo, a la vez que miraba desafiante a mi padre amenazando con hacer lo mismo con el cartucho de gambas que portaba en la mano.

Al rato, Félix se despidió de mí con un fuerte abrazo, ya que ambos comprendimos, sin decir palabra alguna, que tardaríamos mucho mucho tiempo en volver a vernos.

Conseguí el indulto de mi padre por buena conducta dos días después, y fui a encontrarme con mis amigos que habían quedado en una tasca. Al verme parecían haber visto un fantasma, me toqueteaban y pellizcaba, incluso me contaban los dedos y los miembros a ver si me faltaba alguno.

Allí en una esquina pegada a la barra estaba ella. Sentí que era mi momento, que había llegado el día para el que había estado predestinado toda mi vida y a raíz del cual giraría toda mi existencia posterior. Así que con esa confianza me aproximé a la barra a pedir una jarra de rebujito, como si fuese el chulito de mi calle con gafas de sol nuevas. Para llegar a la barra tuve que meterme entre dos caballistas borrachos y sus caballos.

Cuando me giro con la jarra de rebujito en la mano, escuché el relincho fuerte de uno de los caballos que alzaba su cabeza mientras relinchaba, miré atrás para ver que sucedía y un trozo enorme de baba del caballo me cayó entre la cara y la cabeza, sentí como se me humedeció todo el lado derecho de la cara, ocupándome desde la cabeza hasta el ojo y la oreja. Yo no sabía muy bien que ocurría puesto que no podía abrir el ojo derecho, pero pude intuir que lo que pasaba no me ayudaría mucho para conquistarla, así que me giré hacia ella como si nada estuviese pasando y le pregunté -¿quieres rebujito?, Presencié su cara de asco con el ojo bueno y con la oreja que me quedaba también el ruido de fondo de las risas de todo el que estaba allí. Pero yo seguí como si nada estuviese pasando y les dije a mis amigos- Que hacemos nos vamos a comer algo a otra caseta o pedimos otra jarra aquí y proseguí -bueno pues me estoy acordando que me he dejado el tostador encendido y salí pitando, no corriendo pero sí andando ligerito por los caños abajo.

Al día siguiente quedamos en los coches topes, dada la suerte que estaba teniendo aquello era como meterse en la boca del lobo, pero allí estaba yo dispuesto a desafiar a mi suerte.

Mi amigo Félix se las apañó para que Steffi se montara conmigo en el mismo coche, y allí íbamos paseando hasta que al darle un golpecillo inocente a un pequeñajo veo caer de la parte de arriba del coche un alambrito, cayendo este sobre mis piernas. Efectivamente se trataba del alambre que echa chispas y que une el palo largo con el techo y el lector mas avispado habrá deducido ya: Que sin el alambrito el coche no anda. Un coche loco todo el mundo lo sabe consta de coche, palo y alambrito y para el correcto funcionamiento del mismo son imprescindibles las tres partes.

Me quedé en medio de la pista a merced de todos los salvajes que no paraban de darme golpes. Yo intenté subir por el palo con el alambrito en la boca para intentar ponerlo, pero siempre fui muy malo en la cucaña, y con los golpes no podía subir ni medio metro, así que lo tiraba para arriba intentando que por casualidad se quedaba enganchado en el palo pero era imposible.

Intenté empujar el coche hacia una esquina para bajarme, me coloqué en el coche con un pie fuera y otro dentro, empujándolo como si fuese un monopatín, pero el pequeñajo al que golpee inocentemente antes me pilló el tobillo con su coche a mala idea, haciéndome un desjince que todavía me duele cuando escucho Camela, y cada vez que intentaba bajar tres o cuatro salvajes venían a por mí como locos, así que permanecí allí dentro del coche como si nada pasase e intentando mantener una conversación con la dulce Steffi.

Cuando todo hubo terminado, fui cojeando hasta mi casa, donde mi madre, mientras me echaba trombocí en el tobillo, no paraba de repetirme que para que coño me montaba yo en los coches topes, y allí permanecí con el pie en alto hasta el día siguiente.

Se trataba del último día de feria por la noche, yo permanecía distraído pensando en los acontecimientos pasados cuando llegó Steffi, que venía del puesto de la pastelería. – hola Manolo, me dijo a la vez que me esparcía un merengue por la cara.

Esta vez si que me dejó descolocado, casi no me acordaba de aquella tradición absurda del último día de feria de tirar merengues a la gente y no estaba dispuesto a seguir, ni un minuto más, siendo el bufón de la feria y ni el payaso de los caños. Así que, sin decir palabra alguna, volví a coger por cuarta y última vez los caños abajo, sin pensar en nada, solo deambulaba como un zombi camino de mi casa, allí permanecí sentado en el umbral de la puerta durante tres horas, hasta que llegaron mis padres, no les dije nada subí y me acosté sin ni siquiera quitarme el merengue de la cara, cosa que mi madre me recordaría durante los próximos cinco meses, pero me daba igual yo solo sonreía por que aquella feria había terminado por fin y por lo menos seguía vivo.

Era octubre del 89, aproximadamente un mes después de aquella fatídica feria, cuando recibo una carta con remite de wrodengurburing- Alemanía. Muy extrañado la abro y comencé a leer:

Steffi, me pedía perdón por haberme lanzado el merengue. Decía que todo fue cosa de su primo Félix. Además, comentaba que quería ser mi amiga y cartearse conmigo para conocerme, me suplicó que le respondiera a su carta y le contara cosas mías.

Pues bien Querida Steffi, solo han pasado 20 años de aquello, y hoy por fin he podido superar la vergüenza de aquella feria y ahora sí en este escrito tienes tu carta de respuesta.

 

 

 

 

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